sábado, 5 de octubre de 2013

Canción de otoño


El otoño... ¿qué es el otoño? ¿Cómo lo podría describir? ¿Qué sensaciones me produce esta estación? Bueno, todos sabemos lo típico: poco a poco los árboles se van quedando desnudos por su llegada y la del viento, que ayuda a que se vaya llenando de hojas el suelo, las entradas de las casas, etcétera. 

Llegan esos días nublados que te hacen decir ''no me apetece hacer nada'', esos ''odio los lunes'' que vienen seguidos de un ''ojalá fuera viernes'', esas idas y vueltas del instituto, esas persecuciones por coger aquel gorro que se te escapó, esas horas de estudio y de tareas que te hacen antisocial (¿estudiar? ¿qué es eso? ¿se come?) y esos mensajes a las 11 de la noche preguntando ''¿Qué había de tarea?''.

Sí, a esto me suena esta peculiar estación, el equinoccio de otoño, que no es ni una cosa ni la otra. No hace frío ni calor. Ningún punto de La Tierra mira hacia el Sol. Está como en proceso de una cosa u otra. Pero, después de todo, es una bonita estación. Los niños del jardín de infancia conocen a otros niños que, ¿quién sabe? a lo mejor de mayores serán sus mejores amigos, o los estudiantes que se fueron de viaje de vacaciones vuelven a ver a sus amigos, o las personas que están nerviosas de empezar una nueva aventura en un nuevo colegio. 

Sí, me he dado cuenta, el otoño gira en torno al comienzo de las clases, de la rutina de levantarse cada mañana con cara de zombie odiando cada vez más el instituto... pero, después de todo, es sólo una estación. Una estación de viento, y hojas bailando su misma canción.


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